El partido concluye y las reacciones no se hacen esperar. Millones de aficionados eufóricos de un lado y similar cantidad de desilusiones, desconciertos y enfados, del otro. El eco mediático de lo sucedido da la vuelta al mundo y tanto futbolistas como entrenadores son conscientes de ello. Ahora el esfuerzo de ambos técnicos se enfoca en que el resultado no perjudique a los equipos.

¿Cómo ganar con un 5-0 al Real Madrid puede ser un arma de doble filo para el Barcelona? Guardiola lo tiene claro. Entró al vestuario y dijo: “sed humildes, pero ha sido un puto espectáculo”. Con ello reconoce el esfuerzo de lo suyos, da la palmada en la espalda y comienza a preparar el próximo partido recordando que debían guardar la calma ante el triunfalismo desproporcionado. Se sentó en la rueda de prensa y continuó: “Ahora es mucho más fácil decir que somos mejores que ellos, pero no es verdad”. Incluso dejó entrever el objetivo mental de los próximos días: “el reto de esta semana es ser capaces de abstraernos de los millones de elogios que recibiremos”. Y dejar de pensar en ello no es fácil.

El triunfo en sí mismo ya es importante y no hace falta resaltarlo. El objetivo de la liga no es sólo ganarle al eterno rival aunque después de lo sucedido la sensación en el ambiente pareciera que si lo fuera. La afición salió a celebrarlo con un título. Todo lo contrario, la liga continúa, debe volverse un buen recuerdo para que la mente se pueda orientar hacia el nuevo objetivo que supone el próximo partido (nuevas metas son necesarias para continuar motivados). “Bajar los humos” ayuda a evitar el exceso de confianza y, por consiguiente, a mantenerse concentrados.

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Es indudable que las victorias están cargadas de emociones positivas, y cuando los seres humanos las comparten se unen más. Por esta razón, la cohesión grupal y el trabajo en equipo pueden ser los mayores beneficios que la victoria reporte al Barça.

Al día siguiente, como siempre, a seguir entrenando. Y atendió la Rueda de prensa Xavi, tal vez el más destacado del partido, reforzando el discurso de su entrenador.

Desde el punto de vista del rendimiento mental y concretamente de la concentración, puede ser para el Barça más difícil que para el Madrid afrontar el próximo partido. El primero puede caer en algún tipo de relajación. En el mundo del deporte de rendimiento, si se pierde la concentración la intensidad del trabajo decrece y eso produce algo que se conoce como “relajarse” o “exceso de confianza”.

Ahora las consecuencias para el Real Madrid. En el fútbol lo bueno para uno suele ser lo malo para el otro. Los abrazos de la victoria se pueden volver recriminaciones en la derrota. De la primera todos quieren ser protagonistas pero en la segunda nadie desea ser el responsable y es por esto que los equipos que acumulan derrotas terminan rotos y sin rumbo.

Consciente de lo se venía encima, Mourinho puso su plan en marcha. Lo primero que hizo fue demostrarle su apoyo a los futbolistas esperándolos camino al vestuario (gesto positivo). En seguida ordenó al jefe de prensa que ningún futbolista diera declaraciones ya que la situación no podría más que empeorar. Con ello protegió a los jugadores quitando el peso de tener que responder a las comprometedoras preguntas de los periodistas (salvo Xavi Alonso). Después salió a la rueda de prensa restando importancia a lo sucedido: “No ha sido mi mayor humillación, sólo mi mayor derrota”, asumiendo la responsabilidad de lo sucedido y queriendo decir que quién perdió fue él y no el equipo. Fiel a su estilo dijo que “era fácil de comentar y de digerir” porque lo merecían por el “mal juego” y sin tener más remedio que reconocer la superioridad del rival, siempre sin elogios. Ese mensaje lo repitió hasta en cuatro ocasiones, con lo cual dejó de ser tan convincente. Finalmente, lanzó un mensaje tranquilizador y de motivación recordando que quedan muchos partidos por delante, que la diferencia con el líder es de sólo 2 puntos y que si pudiera jugaría el próximo partido lo más pronto posible, trasmitiendo el sentimiento de persistencia.

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El día siguiente al partido no se entrenó. Después de haber pasado tan mal rato un descanso debió haber sido reparador. Buena decisión para despejar la mente. Alejarse del campo de fútbol es necesario cuando la última vez desearon no estar en uno. Sus últimos recuerdos del césped estaban asociados a emociones muy negativas.

El primer futbolista del Madrid en hablar fue Sergio Ramos, el más destacado pero por lo negativo, a diferencia del Barça que envió al más destacado por lo positivo. Tuvo la oportunidad de disculparse y de reconocer sus errores como buen deportista.

La trayectoria del Madrid hasta entonces había sido buena y ello servirá de escudo para superar este trance. La confianza del equipo en sus capacidades no debería verse afectada, entre otras cosas, porque no van a encontrarse más equipos tan poderosos. Pero el riesgo sí va a ser evidente en el partido de vuelta ya que este puede que defina al campeón de liga, salvo una que tenga una buena diferencia de puntos a favor

Salen a la vista varios aspectos que el Madrid tendrá que normalizar. Uno de ellos es la reivindicación con la afición. Esta puede ayudar o perjudicar mucho. Una derrota de estas características fastidia tanto al futbolista como a su seguidor, que está desconcertado y dolorido. Ahora, el equipo no tiene más opción que sumar victorias para recuperar la confianza de los suyos. El argumento del equipo como producto sin acabar ya no vale. Y se equivoca Mourinho al insistir en que la derrota es “fácil de digerir”, pues los medios de comunicación no olvidan fácilmente y quienes pagan por ir al estadio se sienten en su derecho de percibir un retorno de su inversión en forma de goles. Como se falle, a la mínima pasarán la factura. Ya quienes acompañaron al equipo en Barcelona dieron una muestra de ello insultando a los jugadores en el aeropuerto. Todo ello puede afectar el rendimiento.

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Otro punto que se debe reparar es la confianza en la imagen de triunfador que Mourinho trasmite al entorno del madridismo. Es evidente que ha perdido una buena parte del crédito que su historial de éxitos constituye. Ahora su relación con la prensa en más delicada que nunca, y deberá esforzarse por cuidarla.

Tanto al Barça como al Madrid les espera la obligación de mantener el ritmo de aciertos y continuar sumando puntos. Nada más cierto según los dos entrenadores: falta mucho camino por recorrer.

Aunque los medios de comunicación digan lo contrario. Los dos equipos están muy igualados y un factor que puede ser determinante para el devenir de la liga será la fortaleza mental de cada uno. El Madrid para vencer necesitará acelerar su capacidad de adaptación a situaciones adversas y crecerse, saber reaccionar como equipo y no sólo con individualidades. Y al Barça, por su parte, puede que pronto no le baste con mantenerse y por ello deberá superarse.

Un último aspecto digo de mención es aquello que nos enseña el deporte. Algunos ejemplos son los siguientes: la humildad de Guardiola, el respeto por el rival de los entrenadores y su liderazgo, la sensatez de Puyol al pedir a Piqué que bajara la mano cuando hacía alusión a los cinco goles, la paciencia para la construcción del juego de los azulgranas, la caballerosidad de Xavi Alonso al detenerse y dar la cara justo después de terminar el partido, o la importancia de hablar con buen fútbol y no con provocaciones.

*El artículo se ha dividido en tres partes para que su lectura fuera más corta y rápida.

Autor: Santiago Rivera Matiz

Publicado en: http://www.eltiempo.com/blogs/ni_con_los_pies_ni_con_las_manos_con_la_cabeza/2010/12/factores-invisibles-pero-deter-1.php